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Publicado el 18/8/2026

Casimir, cassimere y kerseymere: origen, diferencias y posible tradición inglesa del casimir peruano

Casimir, cassimere y kerseymere: origen, diferencias y posible tradición inglesa del casimir peruano

Introducción. Una palabra, varias tradiciones textiles

En la historia de la indumentaria masculina, conocer el nombre de un tejido no siempre basta para identificar su naturaleza. Las palabras viajan con las mercancías, pasan de una lengua a otra y, al incorporarse a nuevos mercados, pueden adquirir significados que difieren de los originales.

El casimir constituye un ejemplo especialmente interesante. Su nombre guarda relación con el francés casimir y con el inglés cassimere, mientras que el término kerseymere pertenece a una tradición inglesa de tejidos de lana vinculada a esa misma familia léxica. Sin embargo, no debemos suponer que las tres voces designaron siempre un material idéntico.

La cuestión adquiere particular interés en el Perú. El casimir que hoy se comercializa en el país suele presentar una sarga reconocible, mientras que algunos uniformes históricos muestran paños de lana compactos, pesados y de superficie afelpada. ¿Conserva el casimir peruano una tradición relacionada con el cassimere inglés? ¿Cómo se distingue del broadcloth? ¿Qué nos dicen los reglamentos peruanos del siglo XIX acerca de su uso?

Para responder, procederemos ordenadamente: examinaremos primero el origen de las palabras, estableceremos después las diferencias materiales entre los tejidos y estudiaremos finalmente las pruebas documentales peruanas. Solo entonces podremos determinar qué conclusiones están justificadas y cuáles permanecen como hipótesis.

I. Primera cuestión: ¿qué era el cassimere inglés?

El término inglés cassimere designó una tela de lana empleada principalmente en la indumentaria masculina. Se asoció especialmente con el ligamento de sarga, reconocible por sus líneas diagonales, y con la fabricación de tejidos relativamente ligeros, flexibles y resistentes.

Un antecedente importante se encuentra en la patente obtenida por Francis Yerbury en 1766. Su procedimiento permitía fabricar un paño fino de lana merina española, apropiado para prendas masculinas y para climas cálidos, sin renunciar a la resistencia necesaria para el uso cotidiano.

El interés histórico de esta innovación reside en la combinación de propiedades: el cassimere ofrecía una alternativa a los paños tradicionales más pesados y rígidos. No era simplemente un tejido inferior o una versión económica del paño fino, sino una solución textil con características propias.

La historia de esta innovación se encuentra recogida en el estudio de Sarah Bendall, A Brief History of an 18th-Century Woven Cloth, publicado por Handwoven.

Conviene, sin embargo, no convertir esta descripción en una definición universal. Los tejidos comerciales evolucionaron y las denominaciones textiles no conservaron necesariamente un significado técnico invariable. Que el cassimere estuviera asociado a una sarga relativamente ligera no significa que todas las telas comercializadas posteriormente bajo ese nombre tuvieran idéntico peso o acabado.

II. Segunda cuestión: ¿qué relación guarda el kerseymere con Kersey?

La palabra kerseymere pertenece a la historia textil inglesa y aparece vinculada a tejidos finos de lana, frecuentemente asociados a la sarga. Algunos repertorios la presentan como una denominación próxima a cassimere; en determinadas fuentes históricas, ambos términos llegaron a utilizarse de manera intercambiable.

Su etimología, sin embargo, requiere cautela.

Kersey es una localidad del condado de Suffolk, en el este de Inglaterra, cuyo nombre se relaciona tradicionalmente con un tejido de lana denominado kersey. Este era un paño resistente, habitualmente de sarga y susceptible de recibir acabados que le conferían una superficie compacta.

La tradición que atribuye el origen del tejido a la localidad es antigua, pero no debe presentarse como un hecho definitivamente demostrado. La región sí tuvo una importante actividad textil, especialmente en localidades como Hadleigh, Lavenham y Sudbury.

Debemos distinguir, por tanto, tres denominaciones:

  • Kersey: un tejido tradicional de lana, resistente y generalmente asociado a la sarga.
  • Kerseymere: una denominación histórica de tejidos finos de lana relacionada con la tradición inglesa.
  • Cass imere: una tela de lana para indumentaria masculina, asociada especialmente a la sarga y a las innovaciones textiles del siglo XVIII.

La semejanza entre los nombres no demuestra que los tres designaran el mismo tejido. Tampoco permite afirmar que el kerseymere fuera necesariamente el antecedente directo del francés casimir.

La explicación lexicográfica más consistente relaciona el francés casimir con el inglés cassimere. El kerseymere forma parte de la historia relacionada de los tejidos ingleses, pero no es necesario convertirlo en un eslabón obligatorio de la transmisión lingüística.

III. Tercera cuestión: ¿cómo llegó la palabra al francés y al español?

La historia del francés casimir permite establecer una conexión importante. La palabra se documenta a finales del siglo XVIII y aparece definida en el Dictionnaire de l'Académie française de 1835 como una tela de lana cruzada, fina y ligera.

La definición francesa es significativa porque relaciona el nombre con una construcción textil concreta y con determinadas propiedades materiales.

La voz pasó también al español, donde se documentan las formas casimir, casimira y casimiro. Los diccionarios españoles del siglo XIX la describieron como una tela fina de lana, aunque las definiciones posteriores incorporaron otras variantes y mezclas de fibras.

La evolución del término demuestra que su significado no permaneció necesariamente ligado a una única especificación industrial.

Existe, además, una distinción etimológica importante. Aunque la familia de nombres se relaciona históricamente con Cachemira, el casimir no debe confundirse con el cachemir propiamente dicho, elaborado con la fibra fina de la cabra de Cachemira.

Podemos establecer, por tanto, una genealogía lingüística razonable: el inglés cassimere constituye el antecedente del francés casimir, y la voz francesa se incorporó al español. Esta secuencia está respaldada por la lexicografía histórica.

Lo que todavía no podemos establecer es por qué vía concreta llegó la palabra al Perú: pudo difundirse mediante el comercio británico, la sastrería francesa o el vocabulario comercial hispánico. Para resolverlo necesitamos documentos peruanos.

IV. Cuarta cuestión: ¿en qué se diferenciaban el cassimere y el broadcloth?

La distinción entre cassimere y broadcloth es fundamental para comprender la historia material del casimir.

El cassimere histórico se asoció habitualmente con la sarga y con tejidos flexibles destinados a la indumentaria masculina. El broadcloth, por su parte, pertenecía a una tradición de paños de lana que recibían un acabado intenso, mediante operaciones como el batanado y el tundido, hasta adquirir una superficie compacta y uniforme.

Las diferencias pueden resumirse así:

CaracterísticaCassimere históricoBroadcloth tradicional
Ligamento habitualSargaGeneralmente tafetán
PesoFrecuentemente ligero o moderadoTradicionalmente más denso y con cuerpo
SuperficiePuede mostrar diagonales visiblesAcabado compacto que puede ocultar el ligamento
TratamientosVariables según la variedadBatanado y tundido intensos
AplicacionesPantalones, chalecos y otras prendas masculinasCasacas, abrigos y prendas estructuradas

Esta comparación describe tendencias históricas, no reglas absolutas. Hubo variedades de casimir de mayor peso y con acabados intensos; por eso, la apariencia exterior no basta para identificar una tela.

También debemos distinguir tres operaciones textiles. El batanado compacta el tejido; el perchado levanta fibras en la superficie, y el tundido recorta el pelo para regularizarlo. Estos tratamientos pueden combinarse y modificar profundamente la apariencia de una tela sin alterar su ligamento original.

De aquí se desprende una conclusión importante: un casimir pesado y batanado puede parecerse visualmente al broadcloth sin ser necesariamente la misma clase de tejido.

V. Quinta cuestión: ¿qué nos revela el reglamento diplomático peruano de 1846?

El reglamento de uniformes diplomáticos y consulares promulgado el 31 de julio de 1846, durante el gobierno de Ramón Castilla, constituye una fuente fundamental para nuestra investigación.

Su artículo primero prescribe una casaca de «paño azul turquí» y un pantalón del mismo color o de casimir blanco.

La redacción obliga a distinguir las dos denominaciones. La casaca debía confeccionarse con paño azul turquí; el casimir aparece como alternativa para el pantalón blanco.

Esta precisión corrige una interpretación que inicialmente podía parecer plausible: el reglamento no llama casimir al paño azul de la casaca y, por consiguiente, no demuestra que la palabra se empleara allí como sinónimo de broadcloth.

El interés del documento reside en otra parte. El casimir blanco aparece expresamente asociado a una prenda del uniforme diplomático peruano. Esto permite compararlo con una tradición británica anterior, en la que se documentan prendas masculinas de cassimere blanco.

El World English Historical Dictionary recoge la expresión white cassimere small clothes en testimonios de 1807-1808. En este contexto, small clothes designa los calzones o prendas cortas del traje masculino.

La coincidencia es significativa, pero debemos formular correctamente su alcance. Demuestra que el casimir blanco estaba presente en la tradición británica de indumentaria masculina y que el reglamento peruano utilizó una denominación semejante para una prenda ceremonial. No demuestra, por sí sola, que el Perú copiara directamente una disposición inglesa ni que el tejido empleado fuera idéntico.

VI. Sexta cuestión: ¿por qué se prescribían calzones y pantalones blancos?

Para comprender el significado del pantalón blanco es necesario situarlo dentro de la transformación del traje masculino europeo.

A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, la indumentaria de corte conservaba elementos heredados del Antiguo Régimen: casaca bordada, chaleco, calzones hasta la rodilla, medias claras y zapatos con hebillas. En determinadas modalidades de gala, los calzones blancos constituían una parte característica del conjunto.

Durante el siglo XIX, el pantalón largo fue ganando terreno en la indumentaria masculina, aunque los calzones ceremoniales continuaron utilizándose en ciertos contextos oficiales.

Conviene distinguir ambas prendas:

  • Calzón: llegaba hasta la rodilla y se llevaba con medias. Fue característico del traje masculino de corte de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.
  • Pantalón: cubría la pierna hasta el tobillo y se generalizó durante el siglo XIX, sin eliminar inmediatamente todas las modalidades ceremoniales anteriores.

La distinción importa porque el reglamento peruano de 1846 emplea la palabra pantalón. No debemos traducirla automáticamente como calzón ni suponer que describe exactamente la misma prenda que aparece en los documentos británicos de principios de siglo.

La correspondencia se encuentra en la tradición de emplear tejidos blancos para determinadas prendas de indumentaria masculina ceremonial, no necesariamente en la forma exacta de la prenda.

El blanco tampoco era exclusivo de los diplomáticos. En la indumentaria militar del período, los pantalones blancos aparecen en distintos uniformes de parada. Los retratos de militares peruanos de la primera mitad del siglo XIX muestran conjuntos de casaca azul y pantalón blanco, dentro de una tradición visual extendida en los uniformes militares y ceremoniales de la época.

Esto permite situar la indumentaria diplomática peruana dentro de un lenguaje europeo de representación oficial. Sin embargo, la semejanza visual no demuestra que las disposiciones militares y diplomáticas procedieran de una misma norma o de un único modelo extranjero.

VII. Séptima cuestión: ¿qué demuestra la legislación peruana sobre el uso del casimir?

La documentación localizada permite establecer que la palabra casimir aparece expresamente en disposiciones oficiales peruanas del siglo XIX.

El reglamento diplomático de 1846 prescribe casimir blanco para el pantalón. Más adelante, el reglamento de vestuario para la Armada Nacional de 10 de agosto de 1877 vuelve a utilizar el término para describir componentes concretos de los uniformes.

En este último documento, el casimir blanco se menciona para el forro de las vueltas de los faldones del petifrac, para un chaleco blanco y para las vueltas de la casaca de gran parada.

El documento de 1877 es particularmente útil porque demuestra que el casimir no estaba restringido a los pantalones. La palabra también se empleaba para describir materiales destinados a forros y chalecos de uniforme.

Entre ambos reglamentos existe una continuidad documental: el término aparece en el ámbito diplomático en 1846 y vuelve a aparecer en el naval en 1877.

Sin embargo, debemos precisar el alcance de la conclusión. Estos son los testimonios legislativos explícitos que hemos identificado hasta ahora; no constituyen un inventario exhaustivo de toda la legislación peruana.

Se ha confirmado asimismo la existencia de un reglamento de vestuario de la Armada de 16 de mayo de 1863, posteriormente modificado por el de 1877. No hemos podido verificar íntegramente su texto ni determinar si contenía la palabra casimir. Tampoco hemos confirmado una mención en el decreto de uniformes de 1821 ni en la disposición militar de 1827 examinada parcialmente.

Por tanto, no podemos afirmar que 1846 sea la primera aparición legislativa de la palabra en el Perú. Solo podemos señalar que es la referencia más antigua identificada hasta ahora en esta investigación con una mención explícita y verificable.

VIII. Octava cuestión: ¿conserva el casimir peruano una tradición inglesa?

Esta es la hipótesis central del artículo.

El casimir que hoy se comercializa en el Perú como tal bajo la marca Barrington suele presentar una sarga reconocible. Esta característica guarda relación con la tradición histórica del cassimere inglés, asociado a tejidos de lana flexibles y resistentes destinados a la indumentaria masculina.

Pero la coincidencia no demuestra una descendencia comercial directa. Para establecerla necesitamos reconstruir la circulación del término y de los tejidos mediante anuncios de almacenes, inventarios de sastrería, facturas de importación y especificaciones técnicas.

La hipótesis resulta plausible por tres razones.

Primero, la genealogía lingüística relaciona el inglés cassimere con el francés casimir, del cual procede la voz incorporada al español.

Segundo, el cassimere histórico se empleó en prendas masculinas, incluidos calzones blancos, y su construcción de sarga respondía a exigencias de flexibilidad y resistencia.

Tercero, el reglamento diplomático peruano de 1846 prescribe pantalón de casimir blanco, en correspondencia con una tradición británica anterior que documenta prendas masculinas de cassimere blanco.

No obstante, ninguna de estas razones demuestra que el casimir peruano descienda directamente de una variedad inglesa específica. La transmisión pudo producirse por distintas vías comerciales y el significado de la palabra pudo modificarse con el tiempo.

La conclusión razonable es que la tradición inglesa constituye una vía prometedora para investigar el origen del término y ciertos rasgos del tejido peruano, pero no una filiación ya demostrada.

Conclusión. La historia de una palabra y la historia de una tela

La historia de cassimere, kerseymere y casimir demuestra que los nombres textiles atraviesan fronteras lingüísticas y comerciales, y que su significado puede cambiar con el tiempo.

La relación entre el cassimere inglés y el casimir francés está respaldada por la lexicografía histórica. El kerseymere pertenece a una tradición inglesa relacionada, aunque no es necesario considerarlo el antecedente directo de la palabra francesa.

La legislación peruana ofrece dos testimonios importantes: el reglamento diplomático de 1846 prescribe casimir blanco para el pantalón, mientras que el reglamento naval de 1877 emplea el término para forros y chalecos. Ambos documentos confirman la presencia de la palabra en el vocabulario oficial peruano del siglo XIX.

La correspondencia entre el casimir blanco del reglamento peruano y las prendas británicas de cassimere blanco permite formular una hipótesis razonable sobre la influencia inglesa en la terminología textil del Perú. Sin embargo, demostrar una transmisión directa exige documentación comercial y administrativa adicional.

Tampoco debemos confundir el casimir con el broadcloth. El peso, el batanado y la superficie afelpada no bastan para identificar un tejido: es necesario considerar su ligamento, su construcción y su denominación comercial.

La conclusión más rigurosa es, por tanto, la siguiente: la tradición inglesa del cassimere constituye una vía plausible para explicar el origen y ciertos rasgos del casimir peruano, pero la continuidad histórica entre ambos todavía debe demostrarse documentalmente.

La investigación comienza con las palabras, pero alcanza una conclusión firme cuando consigue relacionarlas con los tejidos, las prendas y los usos concretos de quienes los fabricaron, comerciaron y vistieron.

No faltó sustento cuando en casa se mencionaba el término casimir inglés como tejido de gran calidad que se usaba en antaño.

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